Datos y cifras
- Debido al cambio climático, la frecuencia y la gravedad de los incendios forestales están aumentando en todo el mundo.
- Los incendios forestales amenazan cada vez más la vida de las personas y los ecosistemas, tanto por la destrucción de bosques y viviendas como por otras consecuencias, en particular la contaminación causada por el humo, que puede extenderse por regiones enteras e incluso atravesar fronteras nacionales.
- El humo de los incendios forestales perjudica gravemente la salud humana en todo el mundo, pues provoca un empeoramiento rápido y considerable de la calidad del aire.
- Además de las muertes y los casos de discapacidad causados directamente por los incendios, las consultas en los servicios de urgencias y los ingresos hospitalarios por afecciones respiratorias asociadas a la exposición al humo someten a los sistemas de salud a una gran presión.
- El sector de la salud pública es fundamental en la respuesta multisectorial, tanto para prevenir los incendios forestales como para intervenir posteriormente, mediante sistemas de alerta temprana, información clara y eficaz sobre los riesgos, actividades de preparación y la promoción de medidas para reducir las emisiones de carbono y otros contaminantes.
Panorama general
Los incendios forestales (o en espacios naturales) son incendios que se propagan sin control. Pueden deberse a la actividad humana y verse agravados por condiciones meteorológicas adversas. Debido a la ampliación de las zonas propensas a sufrirlos, también aumenta el riesgo de que afecten a edificaciones e infraestructuras, como carreteras, viviendas, tendidos eléctricos y otras instalaciones. Se estima que entre el 80 % y el 95 % de los incendios forestales se originan por actividades humanas —por ejemplo, la caída de líneas eléctricas, la formación de arcos eléctricos, las hogueras o el uso de maquinaria— y no por causas naturales, como los rayos. Aunque siempre han existido y, en algunos casos, constituyen fenómenos naturales beneficiosos para los ecosistemas y la biodiversidad, pueden causar daños considerables en los bosques, las edificaciones y las infraestructuras, además de poner en peligro a las personas y los ecosistemas.
Cambio climático e incendios forestales
La frecuencia y la gravedad de los incendios forestales están aumentando en todo el mundo. Algunos ejemplos recientes son los incendios registrados en California en 2018 y 2025, Australia en 2019-2020, Siberia en 2019, el Canadá en 2023, Chile en 2024, y Europa occidental y América del Norte en 2026, que calcinaron millones de hectáreas y destruyeron infraestructuras y miles de viviendas.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, los incendios forestales extremos sean hasta un 50 % más frecuentes a finales de siglo. El cambio climático está acortando los periodos en los que es posible realizar quemas de forma segura y hace que tanto el comportamiento del fuego como las condiciones meteorológicas sean más imprevisibles, lo que aumenta el riesgo de que dichas quemas se descontrolen. Por ello, las quemas controladas destinadas a reducir el riesgo de incendios forestales deben adaptarse al cambio climático, por ejemplo teniendo en cuenta conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas sobre estas prácticas y soluciones tecnológicas.
Incendios forestales y contaminación del aire
Los incendios forestales pueden elevar considerablemente los niveles de contaminación atmosférica. Su humo constituye una fuente importante de partículas, gases tóxicos y gases de efecto invernadero. Aunque contiene partículas de distintos tamaños, aproximadamente el 90 % de la masa total de las partículas en suspensión emitidas por estos incendios tiene un diámetro igual o inferior a 2,5 micrómetros (PM2,5) (1). Este humo puede estar formado por numerosos compuestos químicos:
- partículas en suspensión (PM), tanto PM10 como PM2,5, y partículas ultrafinas de menos de 0,1 micrómetros de diámetro;
- gases contaminantes habituales, como el ozono, el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre;
- contaminantes atmosféricos peligrosos, como los hidrocarburos aromáticos policíclicos;
- gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, el metano y los óxidos nitrosos;
- metales tóxicos, como el plomo; y
- microplásticos.
Además, el humo puede recorrer miles de kilómetros y perjudicar la calidad del aire y la salud de las personas en zonas muy alejadas del incendio.
Efectos en la salud de la exposición al humo de los incendios forestales
Los efectos de la exposición al humo de los incendios forestales dependen de diversos factores, entre ellos su composición química, los materiales que arden y el tipo de partículas que contiene. Cuando se queman construcciones y materiales fabricados por el ser humano, se emiten sustancias químicas adicionales y las cenizas presentan concentraciones más elevadas de amianto, hidrocarburos aromáticos policíclicos y metales tóxicos que, en condiciones normales, solo aparecen en cantidades muy pequeñas en el humo.
Los incendios forestales generan y aumentan el riesgo de sufrir traumatismos, quemaduras e incluso la muerte. Además, la exposición a las partículas contaminantes del humo puede causar:
- síntomas leves, como dolor de cabeza e irritación de los ojos y las vías respiratorias;
- síntomas más graves, como mareos, sibilancias o dolor torácico;
- efectos respiratorios, como crisis asmáticas y dificultad para respirar;
- efectos cardiovasculares, como palpitaciones e ingresos hospitalarios entre las personas de 65 años o más; y
- en las regiones afectadas, muertes a corto plazo, algunas de ellas prematuras como consecuencia de exposiciones breves.
Por lo que respecta a los efectos a largo plazo, se están realizando estudios para determinar si la exposición puede agravar determinados problemas de salud, entre ellos distintos tipos de cáncer. Muchos estudios muestran también que estos humos se asocian sistemáticamente con un mayor riesgo de mortalidad por cualquier causa (2), aunque las pruebas sobre la mortalidad cardiovascular y respiratoria son dispares y menos concluyentes. Por otro lado, la experiencia de vivir un incendio puede ocasionar problemas de salud mental y estrés psicológico asociados a la evacuación, la pérdida de bienes y medios de vida y otras circunstancias.
Grupos especialmente vulnerables al humo de los incendios forestales
Los niños y las personas mayores son más vulnerables a los efectos del humo de los incendios forestales en la salud, y la exposición durante el embarazo también puede ejercer efectos negativos, como un bajo peso al nacer o un parto prematuro. La contaminación del aire, incluido el humo de los incendios forestales, perjudica más la salud de los niños porque sus pulmones, su corazón, sus capacidades cognitivas, sus pautas de comportamiento y su sistema inmunitario todavía están en desarrollo. Hay varios factores que los exponen más que los adultos: inhalan más aire (y, por tanto, más contaminantes) por unidad de peso corporal, suelen pasar más tiempo al aire libre y realizan actividades físicas más intensas. Todo ello puede afectar a sus pulmones, que aún están en desarrollo.
Por lo que respecta a las personas mayores, también son más sensibles a los efectos nocivos del humo de los incendios forestales debido al deterioro gradual de sus funciones fisiológicas y a la mayor prevalencia de enfermedades pulmonares y cardíacas en este grupo. Además, la exposición a ese humo puede agravar los síntomas de enfermedades y afecciones crónicas, como las neumopatías y las cardiopatías.
Hay otros factores que pueden aumentar la vulnerabilidad de los adultos a los efectos del humo de los incendios forestales en la salud, entre ellos la situación socioeconómica, el nivel educativo, las condiciones de vivienda, el entorno laboral (por ejemplo, si se trabaja al aire libre) y el acceso a la atención de salud.
Además algunos grupos corren más riesgo de sufrir los efectos del humo porque tienen más probabilidades de verse expuestos a él, como las personas que viven en zonas próximas a los incendios y los bomberos forestales.
Protección de la salud frente a la exposición al humo de los incendios forestales
Durante los episodios de humo intenso producido por incendios forestales, conviene reducir la exposición a las partículas contaminantes mediante las siguientes medidas:
- seguir las indicaciones de las autoridades locales competentes;
- pasar menos tiempo al aire libre;
- evitar que el humo de los incendios forestales contamine el aire interior;
- buscar espacios con aire más limpio; y
- prestar atención a los posibles síntomas de exposición al humo de los incendios forestales y solicitar atención médica si es necesario.
Los organismos y el personal de salud pueden contribuir de las siguientes maneras:
- velando por que las decisiones de salud pública se basen en información procedente de plataformas que abarquen varios tipos de peligros —como los incendios, la contaminación por humo y el calor— gracias a herramientas y fuentes fiables de predicción y evaluación de la exposición integradas en los sistemas de alerta temprana;
- apoyando políticas y medidas destinadas a reducir el riesgo para la población, como la adopción de normas de construcción y criterios de diseño que aumenten la resistencia al fuego de las zonas edificadas y las infraestructuras; la aplicación de criterios basados en la evidencia para gestionar la acumulación de material combustible y crear franjas de protección; la reducción al mínimo de los incendios causados por actividades humanas y de la cantidad de biomasa o material combustible disponible; y la provisión a la población de información y herramientas que le permitan prepararse;
- apoyando la recuperación tras los incendios forestales, por ejemplo mediante actividades de reforestación, que constituyen un medio natural y eficaz de absorber carbono y, además, aportan numerosos beneficios para la salud y la biodiversidad, además de contribuir a filtrar el aire y el agua y proteger frente a una mayor degradación ambiental; y
- promoviendo un enfoque de «Una sola salud» que tenga en cuenta todas las causas y consecuencias relacionadas con los incendios forestales y favorezca de forma sostenible y sinérgica la salud de las personas, los animales y los ecosistemas.
Respuesta del sistema de las Naciones Unidas
En 2023, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente pusieron en marcha el Centro Mundial de Gestión de Incendios (3) a fin de impulsar la mejora de las capacidades necesarias para aplicar una gestión integral de los incendios a escala regional, nacional y comunitaria. El Centro ayuda a los países a aplicar este tipo de gestión mediante el intercambio de datos y conocimientos, la creación de capacidad, la evaluación del riesgo y la alerta temprana frente a los incendios, la mejora de la resiliencia de la población frente a los incendios forestales y el apoyo en materia de políticas.
El programa Vigilancia de la Atmósfera Global de la Organización Meteorológica Mundial (4), junto con asociados internacionales, dirige el desarrollo y la aplicación del sistema de avisos y asesoramiento para incendios de vegetación y contaminación por humo (VFSP-WAS), una red internacional organizada en nodos regionales respaldados por centros regionales que integra actividades de investigación, centros operativos nacionales y usuarios.
Respuesta de la OMS
La OMS colabora con sus Estados Miembros para desarrollar sistemas de salud resilientes y con bajas emisiones de carbono que sean capaces de anticiparse a las necesidades y dificultades que surgen durante las emergencias, de reducir los riesgos y de actuar eficazmente cuando sea necesario.
Como organismo principal del grupo de acción sanitaria frente a las emergencias mundiales, la OMS colabora con sus asociados en las labores de preparación, prevención, detección, respuesta y recuperación frente a emergencias y desastres, incluidos los de origen ambiental. Estas son algunas de sus actividades:
- establecer sistemas de alerta temprana y emitir avisos sobre la salud y sobre la calidad del aire;
- elaborar políticas, recomendaciones y planes nacionales de respuesta a emergencias;
- promover enfoques regionales e internacionales para prevenir y gestionar los incendios forestales;
- reforzar el personal dedicado a la gestión de desastres;
- contener la liberación de materiales peligrosos;
- evaluar las necesidades de salud de la población afectada y los daños en las infraestructuras;
- restablecer los servicios de atención primaria, como los de vacunación, salud maternoinfantil y salud mental;
- establecer y gestionar reservas de suministros y equipos de socorro;
- recopilar, analizar y difundir información sobre las emergencias y los desastres que puedan producirse en cada región; y
- solicitar financiación de emergencia para apoyar la acción en el ámbito de la salud.
Referencias bibliográficas
- Health Canada. Guidance for Cleaner Air Spaces during Wildfire Smoke Events. Ottawa (ON): Health Canada; 2020 Sep. Disponible en: https://www.canada.ca/content/dam/hc-sc/documents/services/publications/healthy-living/guidance-cleaner-air-spaces-during-wildfire-smoke-events/guidance-cleaner-air-spaces-during-wildfire-smoke-events.pdf
- Health Canada. Human health effects of wildfire smoke. Ottawa (ON): Health Canada; 2024 May. Disponible en: https://publications.gc.ca/collections/collection_2024/sc-hc/H144-123-2024-eng.pdf
- Food and Agriculture Organization of the United Nations. About the Fire Hub. Rome: FAO. Disponible en: https://www.fao.org/partnerships/fire-hub/about/en.
- World Meteorological Organization. Global Atmosphere Watch (GAW) Programme. Geneva: World Meteorological Organization. Disponible en: https://wmo.int/all-activities/research/global-atmosphere-watch-gaw-programme.